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EXPERIENCIA MINIFERIA DEL LIBRO BOGOTÁ

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El pasado domingo 3 de Abril, Llegué muy emocionada a disfrutar de la oportunidad de conseguir libros originales a tan sólo $5.000, en un evento del cual me enteré que daría lugar en la ciudad de Bogotá a través de las redes sociales, más específicamente, Facebook.

¿Cómo me lo iba a perder?! Obviamente era la primera vez que asistía a este evento, así que llevaba muchas expectativas y una bolsita ecológica nada pequeña, que llenaría de títulos interesantes que luego me devoraría. Si, así como si estuviera en una confitería.

El evento abriría a las 8 a.m. y transcurriría todo el día hasta las 8 p.m. por lo cual no vi prisas de madrugar un domingo, para echar un vistaso; pero tampoco llegué tan tarde, pues siempre guardé un pequeño temor, que si llegaba muy tarde, tal vez ya no encontraría nada interesante, para mi…

Eran las 9 a.m. cuando me bajé del taxi y me encuentro 3 largas filas que daban la vuelta a la manzana, como si de un concierto se tratara. Ahí una amiga que me acompañaba, que también tenía curiosidad por el evento, casi se devuelve al predecir la larga espera para ingresar, pues para ella no valía la pena sufrir tanto por un impreso, cuándo en internet los encuentra digitales a 1 y 2 euros.

Hicimos la fila, en medio de tanta desinformación, los demás asistentes también en espera, comentaban distintas cosas, que una fila era para comprar las entradas, luego hacías otra para entrar, que las 3 filas eran para pagar y entrar, en fin… sabíamos que teníamos que soportar la fila.

Llegando a la entrada después de 2 horas y media de espera, vimos unos organizadores, vendiendo los tikets en plena calle, en medio de la confusión nos dimos la maña de comprarlas sin perder el puesto de la fila.

A tan solo unos escasos metros de la entrada, nos sentíamos tan cerca y tan lejos, pues justo en ese momento nos dan la noticia que las filas se detienen porque hay mucha gente dentro y no cabe un alma más… así que más espera, pero lo peor fue el momento en que la gente se queda sin boletas, entradas agotadas y al parecer los libros también, protestas van y vienen, el tumulto en la entrada acompañado obviamente de empujones y reclamos, como si a la fuerza lograrían abrir los portones.

El propietario del evento, tuvo que salir al balcón a informar que sólo dejarían entrar a los que lograron comprar las boletas, que tenía mucha vergüenza pero nunca imaginó que un evento que se encontraba presupuestado para cerrar a las 8 pm, se fueran a agotar al medio día las entradas y por obvias razones, también los libros.

En ese momento, en el que mi amiga ya había abandonado el barco… decido quedarme y llegar hasta el final de todo esto, ganas no me faltaron para marcharme en más de una ocasión, pero me pudo más la curiosidad.

Cuando por fin pudimos entrar, evidentemente me percaté de la falta de libros. Si quedaban todavía libros, pero comparado a las imágenes publicadas de otros eventos, las múltiples mesas del primer piso, estaban muy peladas. Pude darme cuenta  que todo aquello de lo que se murmuraba en las filas era cierto, que ya no más quedaban textos escolares, enciclopedias y autoayuda. Fue muy desconcertante para quienes fuimos a buscar obras literarias de diferentes géneros, de hecho, encontrar de cualquier género, ya era una odisea.

Llegué a ver personas agazapadas sobre pilas de libros que sacaron de algunas cajas y estaban esparcidos por el suelo, buscando y escudriñando cada libro, como para hacer valer tanta espera. Creo que en el recorrido de sólo el primer piso me gasté otras 2 horas y media. Nunca logré llegar al segundo piso, para el cual había dispuesta otra larga, larga fila.

Ya estaba resignada a irme con unos libros que no me mataban del todo, pero tampoco me quería ir con las manos vacías. Llevaba 2 sobre marketing, una novela, que esperaba fuera buena y como 2 cuentos infantiles para mi Isabella, cuando bajaron unos chicos con 3 cajas llenas de libros, para disponerlos en uno de los tantos largos estantes.

Claro, caímos como aves rapaces y ahí si empecé a ver libros nuevos, novelas, y títulos más variados pero escasos. Evidentemente ya la cantidad de libros se había reducido considerablemente y por tal razón los que llegamos tarde, ya no encontrábamos mucho que nos interesara. Pero afortunadamente para mi, al final de ese largo túnel pude ver la luz, así que los 2 libros de marketing, los reemplacé por 2 de Dickens, otro de ciencia ficción, uno de Isabel Allende, otro de suspenso y para mi hija, uno de Raphael Pombo y otro de Moby Dick con unas ilustraciones muy bonitas.

Es así como en medio de todo el despelote de este evento pude tener un final feliz, pero debo decir que nunca antes en mi vida había luchado tanto por unos libros. ¿Qué si volvería? Una vez salí del lugar dije que no, pero hoy por hoy digo, que si la organización del evento dependiera más del señor Faber Quiñones y no de la cultura de los asistentes, sin duda volvería, además, bienvenida sea toda iniciativa que promueva la lectura.

 

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Jul

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